martes, 26 de agosto de 2014

Subida a "El Peñón" - 1992

Trofeo del ganador de la edición de 1992

Han pasado más de 22 años ya; más de 8.000 días; exactamente, 8.061, que los he querido contar, haciendo gala de mi gusto por conocer las cosas con el máximo detalle. Mucho tiempo, sí; pero me acuerdo casi como si hubiera sucedido ayer.

En contra de lo que pudiera parecer, esta entrada no me la dedico a mí mismo, no. Es para Natxo Fernandez Iturrieta, dedicada a su memoria.

Natxo era un niño que conocí en el CP El Casal, en la clase de 8º "C" de  EGB, cuando me destinaron allí en octubre de 1990. Aunque, en realidad, ya lo conocería de vista, pues, cinco años antes, había pasado varios meses en ese centro enlazando tres sustituciones seguidas. Fue este curso de 1990/91 un año  inolvidable, "el año del Zoo", con el leonés de Lois, Benjamín Muñiz, en la dirección del centro.

Natxo, su hermano gemelo Joseba ("Trota"), Asier Mosquera ("el perro") y otr@s alumn@s se hicieron bastante amig@s mí@s, y algunos de ellos se convirtieron en escuderos y ayudantes inseparables en actividades que yo organizaba en La Arena (fiestas de San Inazio, Torneos de Fútbol Playero...) y en otras en las que colaboraba con el jeltzale Julio Prieto (entonces concejal de cultura y deportes de Abanto y Ciérvana).
 Natxo y Asier Mosquera (a la derecha conmigo en medio) durante el Torneo Fútbol Playa en 1992.

Después, Natxo y Joseba se engancharon al carro de la pala. No era nada extraño. Era la época dorada de la pala en Zierbena, con Eloy, los tres hermanos "Naparrilla" (Carlos, Jacin (qepd)) y Berto), Miguel Angel, Arturo Gorriarán, etc. La verdad es que Natxo y Joseba llegaron a ser  buenos competidores, pero, sobre todo, les recordaremos siempre por todo lo que nos hacían reír con sus desafíos, provocaciones, bromas... eran dos críos un tanto agotadores, pero... nos daban vida.
Vistas de La Arena desde la cumbre de  El Peñón
Pero volvamos al 31 de julio de 1992.
Era un viernes  algo lluvioso y gris. A decir verdad, 1992 fue un año gris y triste para mí. Organizaba, una vez más, las fiestas de La Arena.
Natxo había pasado el día conmigo; ayudándome. Y él quería  correr la Subida a El Peñón. (Ya la había corrido en 1990 por primera vez). Se le notaba desde la mañana. Me preguntaba por qué yo no había corrido nunca esa prueba, y no parecían  convencerle mis explicaciones de que la razón era  que yo la organizaba y estaba para otra cosa, no para correr.
Me preguntaba  cada poco rato si yo creía que la ganaría si corriera.
Yo movía la cabeza, dubitativo, y resoplé, exclamando:
- "los "Naparrilla" son muy buenos, Natxo. Es muy difícil ganarles". 
Y él insistía: 
- "Pero tú, Rober, también corres mucho, ¿no?"
Rober  posa en la cima con su trofeo conseguido 22 años antes en la Subida a El Peñón

En aquel entonces, yo era un ídolo para Natxo. Sentía devoción por mí. No podía defraudarle.
Sin embargo, yo no estaba para mucho ese año. No me parecía el momento de enfrentarme a la pendiente de ese monte y acumular otro fracaso a mis espaldas. Así que... huía de esa conversación.

Comimos un bocadillo de chorizo. Ni Natxo ni yo teníamos dinero para más aquel 31 de julio de 1992. Y estábamos bastante calados de agua, teníamos frío. Y aún faltaban horas para la subida al monte, que estaba programada para las ocho y media de la tarde. Pero estos hermanos tenían la virtud o el defecto de ser insistentes y calentarnos la cabeza a los de la playa. Y, al final, corrimos.
 Vista completa de El Peñón y en la imagen pequeña, la zona de ascensión más dura de la carrera.

11 corredores, todos del entorno de La Arena, partimos del frontón en marcha neutralizada hasta el inicio del bidegorri, donde, a las 20 h 43´ 25´´, Gonzalo Soto y Javier Lauzirika "Estrobo" (qepd)· pusieron el cronómetro en marcha y dieron la salida oficial.

Varios chavales del barrio participaron este día en la Subida a "El Peñón": Iñaki Pérez "Guindi", Alfonso Del Barrio, Igor Tajada, Aimar Likona, Unai Inzera, Guillermo, además de los gemelos Fernández Iturrieta (Natxo y Joseba), los dos "Naparrillas", Carlos y Berto, y yo.
Un recuerdo imborrable para Rober
En los carteles rezaba como Memorial Germán Campo, un playero ilustre que corrió por toda la Península Ibérica y Europa defendiendo los colores del equipo de cross del Athletic Club y cuyas hazañas no deberían caer en el olvido del pueblo galipo.

En lo alto del monte, la cima se puso en la zona llamada "primer pino".

Recuerdo que no salimos muy fuerte y que yo les pedía ir en grupo, todos juntos, pero en el bidegorri se desataron las hostilidades y, al tomar el caminillo del monte, cada uno se enfrentó a sus propias fuerzas, a sí mismo.
Al enfilar la campa de Labanda, patinábamos en la hierba mojada, los gemelos de las piernas empezaban a doler y cuando ya entramos en la zona de argomas, me faltaba el aire en los pulmones, llevaba la boca permanentemente abierta, respiraba por ella, la garganta se me secaba y las piernas me pesan una barbaridad. No levantaba la vista, ya sabía que aún estaba lejos de la cima. Miraba a los lados y hacia atrás, y veía a mis rivales, cada uno escogiendo su propio sendero.

Tras pasar el nivel del mojón (flecha roja), donde la pendiente disminuye,  quise volver a trotar, pero no me daban las fuerzas. Daba pasos largos y me motivaba pensando que bajar sería más fácil. A la cumbre llegamos varios casi a la par, sin diferencias importantes. Y al llegar al alto y empezar el descenso me hice una pregunta a mi mismo: "¿Por donde bajo?" La bajada encierra sus peligros, más que la subida. Pero recuperas la respiración y la fuerza en las piernas, que se te llenan de rasponazos por las zarzas, argomas y espinos.

La bajada fue  a tumba abierta, sin miedo, sin pensar en el riesgo. Debí hacer un descenso de vértigo y cuando llegué al bidegorri y miré hacia mi izquierda, a la ladera del monte, vi que los dos "Naparrilla", Carlos y Berto iban a lanzarse por la estorreguera de las cabras, pendiente abajo, valientes como nadie, casi kamikazes.

Yo iba muy justo de piernas, me daba la sensación que las movía a cámara lenta y sabía que ellos se me iban a echar encima al lanzarse por aquel atajo, un sitio por el que solamente ellos se atrevían a tirarse. Pero había otro peligro, Unai Inzera bajaba muy fuerte por el caminillo, e iba a llegar enseguida al bidegorri.

Apreté los dientes, sufrí y pensé que podía ganar la carrera; aquella que al yo organizarla tanta gloria había dado a otros y que nunca había disputado. Era una oportunidad de oro para mí. La gente aplaudía y gritaba, pero yo no reconocía a nadie. Iba exhausto. Me temblaban las pierdas, notaba que me tambaleaba, no podía más.

Los últimos 100 metros se me hicieron interminables y nunca estuve convencido de que iba a poder llegar el primero a meta. 

Llegué a la meta del frontón con sólo 7 segundos de ventaja sobre el grandísimo Carlos "Naparrilla". Pero llegué. Y me derrumbé. No tenía fuerzas ni para mantenerme en pie. El corazón se me salía del pecho. Hubo gente que me ayudó, no recuerdo quiénes. Les miraba pero no les veía. Tardé  unos cuantos minutos en recuperar el aliento y poder ponerme de pie. Pero había ganado.
Rober muestra su trofeo en el punto en el que comenzó el descenso aquella tarde de 1992

Cuando Gonzalo y Lauzirika me dieron el listado de llegada y los tiempos me di cuenta de que habíamos volado sobre El Peñón.
Puesto
Corredor
Tiempo
Rober Areizaga Ollobarren
8´ 11´´
Carlos Pérez Martínez “Naparrilla”
8´ 18´´
Unai Inzera
8´ 21´´
Alberto Pérez Martínez “Naparrilla”
8´ 37´´
Guillermo
9´ 04´´
Natxo Fernández Iturrieta
9´ 23´´
Joseba Fernández Iturrieta
10´ 09´´
Aimar Likona
10´ 36´´
Igor Tajada Soto
10´ 37´´
10º
Iñaki Pérez Martínez “Guindi” “Naparrilla”
10´ 54´´
11º
Alfonso Del Barrio
11´ 31´´
 (Salida en el inicio del bidegorri, frente a casa de Amparo y Fernando y meta en el frontón)
El trofeo del reloj del korrikalari sobre una ikurriña en una de las peñas de El Peñón

Un año después, en 1993, cuando un pletórico Alfredo Villegas, en el mismo recorrido, quiso batir mi tiempo y se quedó a tan sólo 11 segundos, empecé a ser consciente de que esos 8´11´´  habían sido un tiempo muy bueno, excepcional. 22 años después, en ese mismo recorrido, nadie lo ha mejorado aún.

Quiero aclarar que mi tiempo no debe ser considerado como el récord de esta prueba, ya que la salida, meta y punto alto del monte en la misma han sido muy distintos de unos años a otros.
La salida, según los años,  ha sido de tres zonas bien diferenciadas:
- el frontón, plaza o ermita.
- el Asador Zelai (luego, El Cargadero).
- inicio del bidegorri.
Y la meta también ha sido en diferentes lugares: básicamente en el frontón o enfrente al Asador Zelai.
Y, de igual manera, en el alto hay dos puntos de llegada: el más habitual es lo que llamamos "primer pino", pero, a veces, se ha colocado en la verdadera cumbre del monte "El Peñón", unos ciento y pico  o doscientos metros después; como se puede apreciar en la imagen.
Por lo tanto, los tiempos no se pueden comparar, ya que los recorridos han sido diferentes. Espero que estas explicaciones hayan servido para aclarar este asunto tan del gusto de l@s aficionad@s a esta carrera.

Sólo una vez corrí esta carrera, pero he subido muchísimas veces a El Peñón.
Hace unos meses volví, con mi trofeo ganado en 1992 y me hice unas fotos para ilustrar esta emotiva entrada.
Nadie me sacó una foto en 1992, que yo sepa.
¡Me habría gustado tanto tener una foto de ese día!
Quizás, por eso ahora soy yo el que no para de sacar fotos. No quiero que amigos como Jabitxa, Berto o Carlos sientan el vacío que yo  he sentido.
No tengo una  fotografía de aquella tarde,  pero las imágenes de lo sucedido permanecen aún en mi memoria. 
Solamente era una carrera al monte. Sí, lo sé. Pero para mí, en 1992, era mucho más.

Si no hubiera sido por Natxo... yo no habría corrido aquella tarde.

Puntos estratégicos de la Subida a El Peñón:
10.-  Bidegorri. Al ir dejas de ver el pueblo al doblar la curva sobre el puente del arroyo Kardeo o Ranes. Al volver, empiezas a ver el pueblo, oler la meta, saborear el posible triunfo.
9.-   Ahí dejas el bidegorri y tomas a la derecha el caminillo de subida medio oculto entre jaros.
6.-   El caminillo, al pasar la valla, dobla hacia la derecha.
1.-   Empieza la pendiente con la campa de Labanda, cuya hierba serrana es muy resbaladiza.
2.-   Mojón del monte, donde acaba la parte más dura de la subida.
3.-  Punto de "primer pino", habitualmente el punto del monte donde se da la vuelta y se empieza a bajar.
8.-   Verdadera cumbre del monte, donde en ocasiones se instala el lugar de dar la vuelta y comenzar el descenso.
4.-   Zona de argomas y pinchos, más recta pero más incómoda.
5.-   Zona peligrosa por la inclinación y la cercanía del acantilado.
7.-   Estorreguera por donde se han  lanzado abajo, en ocasiones, los valientes "Naparrillas".
Los puntos naranjas señalan el recorrido habitual en la subida. Subida que, en ocasiones, llega hasta lo alto del monte El Peñón (puntos rojos). El recorrido más largo, salida y llegada en el frontón de la plaza San Inazio con la ascensión hasta lo más alto del monte El Peñón, tiene una longitud aproximada de 2.620 metros, con unos 160 metros de desnivel real (se parte casi del nivel del mar y el monte mide 166 ó 167 metros).

Natxo Fernández Iturrieta, desgraciadamente, murió hace ya una década en un fatal accidente de moto en la vía rápida entre Limpias y Colindres. Aquella tarde yo estaba en las fiestas de Ampuero con mis amigos cántabros del frontón de La Bien Aparecida.
Con Natxo  jugué y gané mi primer campeonato de pala de Sanfuentes, en 1991.

Yo, a Natxo, no le olvidaré nunca.
Yo, a Natxo, le querré siempre.

¡Cuánto me gustaría tener una fotografía con Natxo y mi trofeo de la Subida a El Peñón de 1992!

Pero... no sé lo que daría ... por poder darte un abrazo, Natxo.

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