Es uno de los mejores torneos de paleta goma que hay en el circuito y yo ya lo había visitado en alguna ocasión, años atrás, cuando era más joven y tenía más energía, para hacer los reportajes de sus finales, que preceden a la puesta en marcha del también tradicional y prestigioso Campeonato de Loiola (Donostia).
En esa edición, había una circunstancia poco habitual, ya que había tres bizkainos en la final, más un navarro. Y ya habían caído en semifinales otros dos bizkainos: Leo--Artaraz, de Galipa y Olarreta, respectivamente, eliminados por Seoane--Ibai Perez.
Con todos esos precedentes, y conocedor de la dificultad de que ganara la pareja de Galipa, no me lo quise perder, aunque Oiartzun queda muy muy lejos de Zierbena. Y es que hubiera sido imperdonable que no estuviera para vivir ese momento en el caso de que el resultado nos favoreciera.
Los campeones de las dos anteriores ediciones (2024 y 2025), el bizkaitarra de Amoroto, Jon Arriaga, y el navarro Arizmendi, estuvieron intratables y ya poseen el triplete consecutivo de Oiartzun.
Jugando así, no les gana nadie. Imposible. Alguien les ganará cuando bajen su nivel, cuando no estén tan acertados en defensa y ataque, o cuando no tengan ese poderío físico tan destacable.
Seoane e Ibai Perez jugaron bien. Muy bien. Fueron dignos finalistas ante los todopoderosos campeones. Siempre abajo en el marcador, pero se acercaron a un tanto en varias ocasiones y... la posibilidad siempre se abría. Los campeones la cerraban jugando perfectos.
Seoane estuvo inconmensurable en la zaga, aguantó la casi hora y media de partido, mano a mano contra Arriaga, que le arrea con las dos manos de una manera que desafía a la física. No sólo eso, es que no paraba de cubrir el txoko y hasta el dos paredes. Una bestia.
E Ibai Perez dejó sello de su magia, tantos prodigiosos, pero tenía que ajustar su remate a 5 cm de la txapa; y Arizmendi llegaba; luego, lo ajustaba a dos centímetros, y Arizmendi la levantaba; y lugo la tenía que poner a medio centímetro de la txapa... y al final, la pelota daba en la txapa. No había huecos. No había. Había que inventarlos.
Seoane se llevó decepción. Sabía que era dificilísimo ganar a Arizmendi--Arriaga, peero tenía un hilo de esperanza. Sabe que ya es casi imposible meterse en una final de esas y la quería ganar. No tiene que culparse de nada. La final no la perdieron ellos, la ganaron los rivales, que estuvieron de 10 de principio a fin. Felicitarles y ya está. Grandes pelotaris.
25-19 fue el resultado final.

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