Abuztuak 6, osteguna. Categoría "MANCOS"
YAIZA--SERGIO 18 MIRARI--NATALIA 07
CUANDO LA ILUSIÓN SE PONE LA CAMISETA
Pero un día decidieron salir al frontón y estrenar sus camisetas, hechas para la ocasión con sus nombres: Mirari y Natalia.
No saben jugar a pala, pero ya nadie les podrá decir que no han jugado en el campeonato de su querido pueblo (barrio), La Rigada.
Porque... LA RIGADA siempre ha sido un barrio muskiztarra con esencia propia. Y llegan sus fiestas, se encienden las luces, se abre la txosna, se engalana la plaza, el frontón empieza a llenarse y la pala vuelve a convertirse en mucho más que un deporte. Se convierte en encuentro, en tradición, en fiesta… en una manera de sentirse parte de algo que pertenece a todos.
El campeonato de pala es un escaparate al exterior.
Y allí están ellas, Mirari y Natalia. Y también Yaiza y su valor de mercado incalculable.
Con sus nervios, sus risas, sus golpes imposibles, sus pelotas que se van donde nadie esperaba y sus errores que provocan carcajadas. Sin miedo a fallar. Sin vergüenza por no saber. Capaces de reírse de ellas mismas y, sobre todo, de conseguir que se ría y disfrute también todo el que está mirando.
Porque quizá no sepan jugar a pala, pero saben algo mucho más importante: saben disfrutar. Y, sobre todo, no salen al frontón a ganar, salen a pasárselo bien.
Y tienen ese don tan especial de convertir cada fallo en una sonrisa, cada punto en una celebración y cada pequeño momento en un recuerdo. Sus frases, sus ocurrencias, sus gestos… consiguen que el público se contagie de su alegría.
(Yo no las conocía, aunque tengo un vago recuerdo de haberlas visto otra vez. Ahora las va a conocer mucha gente (HAIXEDER está recibiendo + de 3.000 visitas diarias en agosto). Por casualidad, las vi jugar el jueves y el detalle de llevar sus camisetas iguales y personalizadas me gustó mucho. Luego, he preguntado por ellas y me han dicho que son amigas, de La Rigada de toda la vida, que Mirari es de la comisión de fiestas y que ya jugaron el año pasado. Tengo mi propio CNI en La Rigada)
Detrás de esas camisetas hay ilusión. Hay ganas. Hay compañerismo. Hay un mensaje que no necesita palabras: “Estamos aquí. Esto nos importa. Queremos participar. Queremos vivir esto juntas.” Se han tomado en serio algo que, en realidad, por su juego, no necesita tomarse demasiado en serio.Y, quizá, ahí esté precisamente la grandeza.
Porque en un mundo donde tantas veces parece que todo tiene que hacerse perfecto, ellas nos recuerdan que también hay belleza en empezar sin saber, en equivocarse, en reírse, en aprender sobre la marcha y en disfrutar simplemente porque sí.
Mirari y Natalia no van a ganar una txapela. Tal vez, ni siquiera consigan dar tres golpes seguidos. Pero cuando terminan cada uno de sus partidos, habrán ganado algo que no aparece en ningún marcador:
haber vivido el frontón, haber vivido las fiestas, haber vivido el pueblo (barrio), haber hehco algo por dar vida al pueblo (barrio), haberlo vivido juntas, y haberlo querido compartir con el resto.
Y dentro de unos años, quizá nadie recuerde cuántos tantos hicieron. Muchos ya no recordarán ni los tantos que hicieron el jueves. ¿Y eso qué más da?
Pero, seguramente, recordarán aquellas camisetas, aquellas risas, aquellas pelotas imposibles… y aquella tarde en la que unas chicas, que casi nunca habían jugado a pala, decidieron salir al frontón simplemente porque querían ser parte de la fiesta. Y eso también es ganar.
Porque hay partidos que se juegan con la pala. Y hay otros que se juegan con la ilusión del corazón. Ellas han elegido jugar con con la ilusión.
El frontón estaba lleno de vida. Porque escuchaban el ruido de la gente, las voces, las risas, el sonido de la pelota contra la pared… y sintieron que ellas también querían estar allí, ser felices en su pueblo (barrio), sin miedo a hacer el ridículo (eso lo hace quien no se atreve a intentarlo), se equivocaron y se rieron, fallaron y volvieron a intentarlo. Dieron golpes imposibles, pelotas que terminaron quién sabe dónde y tantos que, quizás, ni ellas mismas sabían cómo habían conseguido.
Perdieron su partido, pero arrancaron muchas sonrisas del público. Y eso ya es una forma de ganar. Porque ellas tienen algo que no se aprende entrenando: la capacidad de hacer disfrutar a los demás.
Sus comentarios, sus juramentos, sus ocurrencias, sus gestos, sus risas… terminaron convirtiendo un simple partido de pala en uno de esos momentos que se quedan guardados en la memoria.
El campeonato de pala de La Rigada crece de año en año.
El frontón no pertenece solamente a quienes llevan años jugando. El frontón también abre sus puertas a quienes un día se atreven a entrar en él por primera vez. A quienes descubren que, durante unas fiestas, una pala puede convertirse en una excusa maravillosa para encontrarse, compartir y hacer pueblo. Ese partido también es importante y también hay que saberlo jugar.
Pasará el tiempo y, quizá, nadie recuerde el resultado de aquel partido, como antes ya he dicho. Pero alguien encontrará una fotografía. Verá en un cajón aquellas camisetas. Recordará aquellas risas. Y seguramente pensará: “¡Qué bonito fue aquel día!”
Y eso, en las fiestas de un pueblo, también merece una txapela. Porque en las fiestas de un pueblo el partido más importante es dejar la huella que nunca nadie quiera borrar.
HOY TENEMOS UN MOTIVO MÁS PARA CELEBRAR
NATALIA, hoy queremos felicitarte por muchas cosas.
Por haberte atrevido a salir al frontón sin saber apenas jugar a pala. Por tus risas, por tus ocurrencias, por esos golpes que quizá no fueron perfectos, pero que hicieron disfrutar a todos. Por haberte puesto esa camiseta con ilusión y haber decidido que tú también querías formar parte de esta fiesta. Porque quizá no lo sepas, pero personas como tú hacen que un campeonato de pueblo sea mucho más que un campeonato. Lo convierten en vida. En recuerdos. En momentos que algún día echaremos de menos.
Pero hoy queremos felicitarte por algo mucho más grande.
Por algo que quizá todavía no se ve.
Por algo que solo tú y unas pocas personas conocen.
Dentro de ti está empezando a latir una nueva historia.
Una historia que todavía es pequeñita, que aún no ha pisado este frontón, que todavía no sabe lo que son las fiestas de su pueblo, ni las risas, ni los aplausos, ni el sonido de una pelota golpeando contra la pared.
Pero algún día lo sabrá.
Y quizá, cuando llegue ese día, alguien le contará que antes de que naciera, su madre ya estaba aquí.
En el frontón. Con una pala en la mano. Con una camiseta preparada para la ocasión. Riéndose de sus propios fallos. Haciendo reír a los demás. Y disfrutando de la vida.
Por eso hoy queremos felicitarte. Por el partido. Por las risas. Por la ilusión. Pero, sobre todo, por esa pequeña vida que has empezado a llevar contigo y que convierte esta fiesta en algo todavía más especial.
Quizá, este campeonato tenga muchas protagonistas.
Pero este año, sin que casi nadie lo sepa, tú llevas contigo a la protagonista o al protagonista más pequeño de todos.
Y quién sabe… Tal vez algún día vuelva al mismo frontón. Tal vez coja una pala. Tal vez se ponga una camiseta como la de su madre. Y entonces le contaremos que todo empezó mucho antes de que llegara al mundo. Empezó en un verano de fiestas, entre risas, pelotas y amigas.
En el mismo lugar donde su madre aprendió que no hacía falta saber jugar para formar parte de la fiesta.
Enhorabuena, de corazón. Disfruta de este momento. Porque este año no solo estás jugando un campeonato. Estás jugando el partido más bonito de tu vida.
Y ese partido, pase lo que pase, ya lo has ganado.
Yo sólo soy el mensajero.
Guztion partetik...
❤️ Zorionak, amatxo.




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