martes, 7 de julio de 2026

MALOKA, bihotzean!

Mis veranos giraban en torno al Torneo Maloka  desde hace unos cuantos años. Y aunque el Torneo no fue en sus inicios tan grande como lo ha sido  en los años posteriores a la pandemia, pues, me dedicaba a ello todo julio, 24 h  al día; y ponerlo en marcha y recoger y cerrar todo cuando acababa, también me robaba días de junio y agosto. Este verano de 2026 es muy diferente para mí. 

Antes solamente tenía el Maloka y ahora no tengo el torneo, pero tengo muchas cosas más. Organizar el campeonato me gustaba, era un reto para mí, cada año intentaba  ponérmelo más difícil, era mi motivación extra para  domesticar al monstruo y no rendirme.

Nunca me ha merecido la pena organizar los Maloka, y yo era consciente de ello, porque el esfuerzo, el estrés y la ansiedad que me generaba, eran complicadas de gestionar; pero, por otra parte, estaba tan convencido de que el Maloka ofrecía mucho a mi pueblo, a la gente, a los pelotaris, al público, a los colaboradores, etc... que me decía... "bueno, venga,  si te lo puedes permitir y te va  a  salir bien y vas a hacer disfrutar a muchísima gente". Zierbena, Galipa y la pala son tres de mis amores y siempre he pensado que el Maloka era superimportante para los tres.

¿Tenía razones para hacer este año el MALOKA? Sí, claro. Tenía unas cuantas: el incondicional apoyo de Maloka (Yoli), la satisfacción de ver jugando en el Maloka, en mi pueblo, a tantísimos pelotaris, hombres y mujeres, de tantos lugares diferentes, de tantísimo nivel deportivo...; la sensación de organizar un torneo muy grande y ser capaz de gestionarlo con escasa mano de obra y multiplicidad de tareas (publicidad, reportajes, calendario, micrófono, camisetas, horarios, fotografía, logística, premios...), que el Maloka no eran  dos semanas, descansando fines de semana, tres partidos al día... no, el Maloka eran treinta y tantos días  seguidos, sin descansar uno solo, y  con 5 y 6 y hasta más partidos al día.
A los jugadores que venían al Maloka siempre les pondría un 10 en colaboración, porque es verdad que los hay que tienen muy poquita disponibilidad, pero eso, con  entusiasmo, trabajo y buena voluntad se solucionaba siempre. Nadie se quedaba sin jugar por sus vacacionees o por otros compromisos.  Está claro que con 200 pelotaris participantes, era  camplicado, pero no tengo quejas de los pelotaris, siempre he abrazado su presencia en el Maloka.

Ayuda en el frontón también tenía. El año pasado hice de juez en todos los partidos del torneo, pero porque quise que así fuera, era un reto que quería imponerme; pero simpre ha habido jueces colaboradores; y siempre alguien echaba una mano a recoger las gradas, lo que no era una obligación, pero eso queda dentro del compromiso o la responsabilidad individual. Concienciar con el ejemplo nunca debería ser criticable. Siempre había  colaboración para  recoger las pancartas, las mesas, las sillas, las carpas, las papeleras, el marcador, las vallas, la música... mucha o poca, no sé, suficiente aunque  pudiera parecer escasa. 

Aumentar la supercolección de fotografías de los Torneos Maloka,  seguir escribiendo reportajes de las jornadas diarias... eso es bonito, ahí queda, para el recuerdo... los dos millones y pico de visitas de HAIXEDER le deben mucho al Maloka. Y hoy en estos días de julio, se superan con amplitud las mil visitas diarias en el blog. Eso es muy reconfortante para un hombre de pueblo como yo. HAIXEDER  es mi casa y ¿a quién le llaman  más de mil veces al día a la puerta de su casa?

Contaba con la comprensión y ayuda de Amaia,  de Bego Campo, de Goiko, de Gurene, de los pelotaris txikis, de Gonzalo Soto, de Tellitu y su  cuadrilla pelotazale, de Txarly y El Cadenas, de Silvia, Garazi, Jabitxa, Maldonado anaiak...que siempre suman en la silla de juez lateral... de mucha gente...

Y llamadas y mensajes interesándose en jugar  he tenido más que nunca, de verdad, más que nunca, podía haber habido un Maloka de escándalo.
Por tanto, razones para haber organizado el Maloka en 2026 tenía unas cuantas. Pero... NO; y que cada cual saque las conclusiones que quiera, especule o piense... yo siento los motivos.

Lo único que quiero decir hoy es que  durante todo el año he estado pensando en el Maloka, en cómo lo iba a montar este año, ilusionado, convencido de que lo iba a hacer... en los dos últimos meses esa sensación fue cambiando, pero hasta últimos de junio, e incluso en los primeros días de julio, no descartaba organizar el Maloka, si...  No se ha dado. ¿Yo he perdido? Hay quien lo piensa. Seguro que habré perdido algo... Pero interiormente pienso que pierde Zierbena, la pala, La Arena, etc. 

Yo gano otras muchas oportunidades a las que el Maloka me obligaba a renunciar, muchas...

Puedo pasear por Itsalur  y que Amaia imite al viento norte  o contemple al mítico Punta Lucero.


Jugar con la IA y transformar fotografías reales a estilo de dibujos animados o darles retoquees artísticos.

Puedo ir a pasar el día  a la playa y visitar lugares semi inaccesibles como la Cala Erillo. O dar una vuelta hasta Lastrón, que tantos recuerdos guardo de él (algas, txapapote del Prestige, lapas, magurios y pulpos, covachones, la isla, la piscina, el sol, el caminillo, las lastras, personas que conocí allí...)


Me levanto cuando me apetece; desayuno sin prisa, riego las plantas de mi huerta al atardecer; juego a pala, como hice ayer y volveré a hacer mañana, con Gurene y Lore; me tomo un  refresco sin prisa en Waitaki, como ayer con Amaia y Bego; veo la etapa del Tour de France (siempre me ha gustado  el tour, por eso le puse  nombres de Tour a las categorías del Maloka, pero casi nunca podía ver los finales de etapa), estoy viendo los partidos del Mundial de Fútbol... y duermo, quee no estoy hasta  las dos o tres de la mañana haciendo el reportaje diario de los partidos.
¿Ganar o perder? No sé. Todo es opinable y relativo.  Con Maloka o sin Maloka, todo es muy diferente para mí.

Agradezco las muestras de apoyo, las personales, las llamadas telefónicas, los mensajes de wasap... Eskerrik asko, bihotzez!

Para mí,  el Maloka ha sido un HITO, como éste que nos encontramos en Los Jorrios. Y como en los montes, el HITO queda, aunque tú te vas.

Un hito es un acontecimiento o suceso muy importante que marca un punto de referencia clave. El término también se utiliza para referirse a postes o señales de piedra que indican direcciones, delimitan terrenos o marcan distancias en los caminos.

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