jueves, 2 de mayo de 2019

Historias de un hombre de pueblo (I)


Este  mes hace  19  años  que  se murió mi madre, Teresa.
(Mª Teresa Ollobarren Elguera Txabarri  Burusteta)
Cuando  terminé  de  estudiar  Magisterio,   en  casa  andábamos   bastante mal  de medios para  subsistir. Mi  aita se gastaba  el  dinero en sus  vicios y había meses que no  entregaba   ni una peseta  en casa. Mi madre  sufría  como nadie  esta  situación y salíamos  adelante  con las cosas  de la huerta, los huevos  de nuestras gallinas,  algo  de lo  que  quedaba  del cerdo  que  se mataba cada  año, los conejos que  criábamos... y de coger  caracoles, lapas, pajarillos... bueno, lo que  se podía...
Recuerdo  muchas veces a mi  ama Teresa con las alpargatas  rotas,  saliéndosele las uñas por los agujeros... mi  madre  era  de darnos  todo y,  si quedaba  algo de sobra,  para ella. Mi  padre  era  de pensar solamente  en él,  cuanto más nos hacía  sufrir más feliz  se le veía.

Mi  madre,  en su bendita  ignorancia, me  insistía  en que  iría  a  ese colegio  de Muskiz de la  fotografía  superior  a pedir trabajo para dar  clase  allí y  empezar   a llevar  algo  de dinero a casa. A mí me daba  vergüenza y tenía  el convencimiento  de que  a mí  no me iban   a coger en el San Juan Bautista, porque  mi familia no  era una  de esas familias  a las que   se les  abren  todas las puertas,  que  conozco muchas  en mi pueblo, pero no  voy  a nombrarlas, porque, luego,  se molestan y  dejan  de  saludarme.

Yo   que  veía  el  esfuerzo  diario  de mi  madre Teresa,  finalmente,  superé mi vergüenza  de niño  de pueblo y  fui a entregar mi  curriculum de  maisu al San Juan Bautista  de Muskiz

40  años  después, aún no me han llamado. Puedo  decir  que  mi presentimiento  se ha  cumplido.

Mi  madre Teresa ya  se murió  hace este mes  de mayo    19  años. Y se murió orgullosa de pasar penurias, pero  conseguir  que su  hijo saliera  adelante  y  estudiara maestro. Yo también   estoy  muy  orgulloso  de  tener la madre que  tuve, fue la mejor  que podía tener,  no la cambiaría por ninguna otra madre, fui  afortunado  en ello... 
Cuando tenía  10  años  mi madre me compró  a plazos una  enciclopedia (Enciclopedia Universal Sopena), para que pudiera buscar las palabras cuyo significado no entendía, que  eran  muchas. Han pasado  50  años,  y mi vida  ha dado muchas vueltas, pero   la enciclopedia  de mi madre Teresa  aún la  conservo intacta.  El  Tomo 9  era  el que más   miraba. Tenía mapas, muchas  ilustraciones de anatomía, naturaleza,  arte y geografía...,  aprendí mucho  con ella. 
Cuando me muera y me  entierren, me gustaría  llevármela  conmigo, tendré mucho  tiempo para leer, entonces. Me la leeré  entera. Y,  además,  yo no quiero  que  acabe  en un basurero. Yo quiero que me  entierren  al lado  de mi madre Teresa, quiero  decirle todas las cosas bonitas que no  fui capaz  de decirle  en vida.  Ahora ya no tengo vergüenza  de decir lo que  siento.

Ella no  sabrá nada  de mis últimos  20  años. Tendré muchas historias que  contarle. Igual necesito    otros veinte  años para  contarle  todo, que  a mí me gusta hablar  de todos los  detalles. Le diré que no, que nunca me  contestaron  del San Juan Bautista, pero que no me importó, porque    trabajé 30  años  en el  CEIP  Concha  de Karrantza y  fui muy feliz allí, aunque  estaba  lejos de casa.   Fui maisu,  secretario, jefe  de estudios,  encargado  del  comedor y hasta  estuve exitosamente tres  años  en la  dirección del colegio, que  abandoné  voluntariamente porque  era una tarea  complicada para un  hombre de pueblo. Y le diré que  construí "El Mato", un proyecto infravalorado por quienes  se les presupone  capacidad para ello, pero que  es un  tesoro, un patio  escolar  adelantado a su  tiempo.  Es, quizá, por  eso  que  algunos no lo valoran, porque, en el  fondo,  a lo mejor no  son tan listos  como se creen.

Le tengo  que  contar a  mi madre Teresa que   tengo un blog que  se llama  haixeder, que la nube  está llena  de mis  fotos (más  de 200.000, pero que  me da mucha pena porque no tengo ninguna  con ella) y que juego  el Torneo Maloka  con  su nieto David y nos  va  a ver su biznieto  Lier.  Sé que le gustará mucho. Mi madre nunca me  reñía  si iba  al  frontón. Mi padre,  en cambio,  me ponía   todos los impedimentos posibles y  cuando iba  a  regresar a  casa, para que no me pudiera duchar,  vaciaba   todo  el agua caliente  del  depósito. Pese  a todo,  nunca  dejé  de ir  al  frontón ni al  fútbol,  porque  yo era  feliz  haciendo  deporte.

Tengo  muchas cosas para  contarle  a mi madre Teresa,  sí.  Y   le llevaré una  foto  de Amaia. Mi madre  no  la conoce,  se murió antes  de que  yo  conociera  a Amaia.  Pero  se la presentaré.  Le va a gustar, porque  Amaia  es urbanita  de Barakaldo, pero  su  corazón  es  de una  mujer  de pueblo, como  el  de mi madre.
Y le  diré que no  se preocupe,  que   en  estos  años que  ella no ha  estado  para  preocuparse por mi,   su hija (mi hermana Mari  Nieves) y también Amaia   lo han  hecho muy bien,  como  ella  siempre lo hizo.

Y le  tendré que  contar  que Celia Garmendia,  mi madrina, también  se ha  muerto. Bueno, igual  se han  encontrado  en el  cielo, aunque  con toda la gente  que  debe  haber  allí, no  sé... Si  se  encuentran  seguro  que mi madre  le  vuelve a contar   lo  de aquella vez  que  mi padre nos llevó a Bilbao   a comprar  ropa porque  teníamos una boda y él,  bebe que te bebe cerveza tras cerveza, se compró unos  zapatos  nuevos  en una  zapatería  del Casco  Viejo y... para  hacerlos  a los pies  se los llevó puestos. Nos mandó  a mi madre, mi hermana y  a mí para casa,  en tren y  autobús, y él  se quedó a  seguir  bebiendo cerveza,  que  en  Bilbao  había muchos  bares.  Mi padre apareció  en casa  al  de  dos  días,  tiró los  zapatos en la  cocina y  dijo  que  eran una puta  mierda... y  se fue  a dormir.  Mi madre Teresa  cogió los zapatos y  vio que todavía tenían   los  papeles o  cartones, que  se les pone dentro para  darles  forma,  totalmente  desechos, molidos...  de andar mi padre  dos  días   seguidos  por Bilbao,  de bar  en bar sin quitárselos....  A mi madrina Celia  le gustaba mucho oír  esta  historia y otras muchas que mi madre  contaba con mucha gracia...    a pesar  de todo  el sufrimiento que pasó.

4 comentarios:

  1. Qué bonito y qué nostálgico las cosas que escribes y qué has vivido, qué pena no haberte conocido antes seguro que hubiera cambiado mi vida.
    Un abrazo muy fuerte gudari.
    Seguro que sabes quién soy pero prefiero quedar como anónimo.

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  2. Amigo Rober.
    Me resulta duro leer tus vivencias e imaginar todo lo que a tu ama la vida la hizo pasar.Donde este,quizas charlando con la mia,la mando un abrazo.
    Otro para ti.
    Nos vemos en los frontones.

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  3. Rober eres increíble sigue escribiendo.
    Un



    Rober me gustaría decirte muchas cosas pero mi pluma no sabe expresarse con ese don que tú tienes.
    Eres increíble sigue escribiendo.
    Un abrazo
    .

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  4. Historias tristes, muy tristes pero bonitas, muy bonitas.

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